El duro adiós

Estamos de lutoEste enrea está de luto. Hoy se nos ha ido un amigo: Pedro Jorge ha decidido que, tras cinco años, no le queda nada más por hacer y anuncia que hoy mismo dejará de actualizar su blog.

A pesar de que nos había avisado con meridiana claridad no supimos entenderle. El 29 de junio de 2007 no será recordado como la fecha en la que Apple lanzó el iPhone o GNU publicó la GPL3, no. Será el día en el que se hizo el silencio en la blogocosa.

Su cuaderno de bitácora ha sido el primero distinguido con el dudoso honor de entrar en la categoría de “mis perdidos” en la que, por ahora, únicamente había locutores de radio. Sólo hace un año que sigo sus aventuras pero le echaré igualmente de menos.

Pero no estémos tristes, él no lo hubiese querido así. Sobre todo teniendo en cuenta que el difunto blog se reunirá ahora con su Dios.

Actualización: ¡Milagro, milagro!

Los peligros de Internet

Internet es un lugar mu peligroso. Aunque hay quien dice que está en Santander, yo no estaría tan seguro. El simple hecho de que todo el mundo pueda leer lo que escribo aquí implica que estoy perdiendo parte de mi privacidad. Cualquier persona podría obtener ciertos datos sobre mí, ¡incluso intentar ponerse en contacto conmigo! Seguro que para nada bueno, seguro.

Justito, justito, lo que yo he hecho estas vacaciones.

Hemos estado en Santiago de Compostela. Han sido unos días fantásticos, qué os voy a contar que no sepáis ya. De este viaje recordaré muchas cosas con satisfacción, pero probablemente lo mejor haya sido que me puse en contacto con alguien que no conocía de nada para ver si le apetecía tomar un café conmigo. Y nos lo tomamos, sí señor.
Pedro Jorge y un enrea
Por desgracia me fui con mal sabor de boca, y por su culpa: estuve tan cómodo que el rato pasó rápidamente. Se me quedaron en el tintero muchas preguntas. Claro que se trataba de tomar un café, no de entrevistarle. Creo que esto dice mucho sobre Pedro Jorge.

Antes he comentado algo que no era del todo cierto. Él sí que no me conocía a mí de nada, pero yo a él sí, de alguna manera. Leo lo que escribe en su página con frecuencia y no precisamente por obligación. Es decir, que compartimos gustos. Conocer en persona a alguien con este bagaje es jugar con ventaja. De hecho, sabía mucho menos de antemano sobre los amigos que hice en la universidad y fíjate.
Los diarios personales están bien, pero con una bitácora se conoce gente
Pagó él. Te debo uno.