“Cuando nací me quedé tan sorprendido que no hablé durante año y medio.”
Gracie Allen
Nunca dejará de impresionarme el ingenio que tienen algunos, cómo hay quien utiliza herramientas pensadas para otro fin de la manera más inteligente.
Como Miguel de Icaza. Acabo de leer en su bitácora cómo ha conseguido que sus lectores podamos comentar lo que escribe:
Para mi bitácora utilizo un programa hecho por mí que genera HTML estático, nunca me he preocupado por convertirlo en una aplicación que permita hacer comentarios. [...] El glope de ingenio consiste en crear un canal dentro de Grupos de Google y enlazar a él desde mi bitácora.
Tengo un montón de programas de Buenafuente grabados y, de vez en cuando, los voy viendo.
A las horas a las que Antena 3 los emite, que es muy tarde y nunca es la misma, me da mucha pereza ponerme a ver la tele. Hoy he visto el del pasado 12 de octubre de 2006 y se me ha quedado marcado a fuego un pensamiento que Andreu ha tenido mientras hablaba del desfile militar:
“Las banderas cada vez son más grandes, y los cerebros, más pequeños.”
Entonces, si es verdad que la cantidad de inteligencia presente en el planeta es constante, aunque el número de habitantes del mismo no, quizá exista relación.
As a futurist, I’ve often licked my chops over rather grim possibilities. But my lasting fondness for the dark side is a personal taste, not an analysis. I’m frequently surprised, and when I consider the biggest surprises, I’m heartened that they were mostly positive. The Internet, for instance, crawled out of a dank atomic fallout shelter to become the Mardi Gras parade of my generation. It was not a bolt of destructive lightning; it was the sun breaking through the clouds.
Bruce Sterling, en Wired.