La última predicción

As a futurist, I’ve often licked my chops over rather grim possibilities. But my lasting fondness for the dark side is a personal taste, not an analysis. I’m frequently surprised, and when I consider the biggest surprises, I’m heartened that they were mostly positive. The Internet, for instance, crawled out of a dank atomic fallout shelter to become the Mardi Gras parade of my generation. It was not a bolt of destructive lightning; it was the sun breaking through the clouds.

Bruce Sterling, en Wired.

Folclore

Me encanta World of Warcraft. No soy el mejor jugador del mundo, creo que ya he comentado que tardé justo un año en llevar un personaje hasta el nivel 60. Es normal, a veces me quedo embobado mirando la puesta de sol en Menethil… pero bueno, no quería hablar sobre el paisaje de Azeroth.

Lo que quería contarte es lo apasionante que resulta asistir al nacimiento de un folclore nuevo, propio de este mundo virtual. ¿Conoces a Leeroy Jenkins? No lo busques en Google todavía, te voy a contar cómo lo conocí yo. Fue, precisamente, dentro de World of Warcraft, con mi amigo George. Nos encontramos con que, cada vez que alguien metía la pata dentro del juego, para avisar de que se había equivocado y que todos tenían que poner pies en polvorosa, gritaba “¡¡¡Leeroy!!!”. Lo primero que pensamos fue que se trataba de alguna expresión anglosajona. Ya sabemos lo que significa lol, lfg, asap, pero nos queda mucho por aprender.

Un día, descubrimos un vídeo que explicaba la razón de esta expresión:

Para los que no puedan verlo o no entiendan de qué va: el grupo de jugadores del vídeo está planificando una acción muy complicada que debe llevarse a cabo con una gran coordinación. El jefe del grupo está explicando los pasos a seguir. De repente, Leeroy vuelve de donde sea que estuviese y, sin mediar más palabra que su nombre, se lanza al ataque cual kamikaze, ante la estupefacción de sus compañeros. El desenlace: todos muertos mientras se acuerdan de la madre de Leeroy.La expresión “leeroy”, utilizada para expresar un error terrible e irreparable, es propia de World of Warcraft, no ha sido adoptada del mundo real. Leeroy Jenkinks ya es inmortal (al menos, dentro de World of Warcraft). El proceso creativo iniciado por Blizzard es continuado por los jugadores, que añaden riqueza a un mundo ya de por sí rico en detalles e historia.

¿Por qué comento esto casi dos años después de la aparición de World of Warcraft? Sencillo, porque acabo de ver esto:

Vía WOW Insider.

Yo, Cringely: Hace falta un monopolio

Microsoft ha necesitado cinco años para tener Windows Vista listo. Como dice Bob, no es ni la sombra de lo que se había anunciado.

En la columna de esta semana habla sobre el último sistema operativo de Microsoft, sobre uno que llevaba su nombre y sobre el que se encargará de nuestro ocio doméstico.

Sé que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que traduje la columna semanal de Cringely y os pido disculpas. Intentaré recuperar el tiempo perdido. Me consuela haber tardado menos de cinco años en retomar el trabajo.

Buenas noches, y buena suerte

Buenas noches, y buena suerteAcabo de ver Buenas noches, y buena suerte. Más vale tarde que nunca.

Al estar rodada en blanco y negro parece que nosotros, como los estadounidenses de los años 50, también estamos viendo la televisión que ellos veían. Es paradójico que, aún así, el tema que trata la película esté tan de actualidad. Clooney nos presenta la lucha que el reportero Edward R. Murrow mantuvo desde la CBS contra el senador McCarthy.

La película está llena de esos momentos que tanta gente que va al cine odia, esos momentos en los que “no pasa nada”. David Strathairn, el actor que da vida a Murrow, nos cuenta con una sencilla mirada lo mucho que se preocupa por sus amigos, por su país, lo duras que sabe van a ser las consecuencias que tendrá su defensa de lo que el considera justo. Y sabe que habrá víctimas, es posible que él sea una de ellas. Pero también sabe que hoy no le queda más remedio que ser quien es.

Visto con la perspectiva de los años, se puede llegar a la conclusión de que la prensa escrita demostró que la causa Murrow era importante: mientras que unos lo ensalzaban como el adalid de la verdad, otros lo tachaban de comunista. Quizá este sea el denominador común de lo que merece la pena: no debe dejar indiferente a nadie.

Martinez Soler, según él mismoLo mismo, pero a la inversa, hace Martínez Soler: toma los dos periódicos más importantes de España y compara el enfoque que cada uno hace de las mismas noticias. Muy recomendable. En esta era de la información, Martínez Soler me ha descubierto un nuevo formato periodístico que permite encontrar pinceladas que se perderían sin la comparación. En ocasiones, se trata de una brocha gorda más que de un pincel. Y ya sabemos que a mayor brochazo, más atención merecerá el tema.